Vibradores

El vibrador es la versión más moderna del consolador, y existe aproximadamente desde 1870, cuando comenzo a auspiciarse en catálogos médicos como herramienta terapéutica, usada en pacientes principalmente femeninas, pero no para tratar dolencias musculares, como uno podía pensarse, sino para tratar la histeria.

La histeria, supuesta enfermedad que los griegos habían descrito el “útero ardiente”, se convierte en una especie de plaga entre las mujeres de la época. Cualquier comportamiento extraño –ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales– es considerado como un claro síntoma y la paciente es enviada inmediatamente a recibir un masaje relajante.
A finales del XIX la cantidad de mujeres que acuden a la consulta es tal, que a los médicos se les acaba por cansar la mano y empiezan a inventar todo tipo de artefactos que les ahorren el trabajo.
Muchos modelos funcionan con corriente eléctrica, otros lo hacen con baterías o gas, incluso se diseñan algunos que funcionan a pedales

Los aparatos tienen velocidades que van desde 1.000 a 7.000 pulsaciones por minuto y los precios pronto empiezan a ser asequibles para su uso doméstico. Modelos como el “Barker Universal”, el “Gyro-Lator” o la “Miracle Ball” comienzan a comercializarse a través de los periódicos de tirada nacional. “La vibración es la vida” – rezan algunos anuncios – “Porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma”.

Pese a lo que nos pueda parecer hoy, en aquellos años la aplicación del vibrador sobre el clítoris es tenida por una práctica exclusivamente médica. En la concepción androcéntrica de la época, al no haber contacto con el interior de la vagina, se considera que no hay contacto sexual. Los problemas y los tabúes empiezan más tarde, a partir de 1920, cuando los vibradores aparecen en las primeras películas pornográficas. A partir de ese momento, el vibrador empieza a perder su imagen de instrumento médico y a adquirir connotaciones negativas, hasta quedarse con el carácter algo turbio que tiene en nuestros días.

En el mercado hay disponible toda una amplia gama de vibradores, modelos con accesorios especiales para la estimulación del clítoris, vibradores anales con un protector para que no se queden dentro e incluso pequeños vibradores con forma de huevo, que se introducen en la vagina.

Los más modernos giran y se mueven, vienen con distintos cabezales para alterar las sensaciones.

Sex Shops juguetes eróticos

sexshops

Los sex shops responden a una necesidad de la gente. (Foto Agencia NOVA)

LA PLATA-BUENOS AIRES, Octubre 05 (Por Karina Gutierres de Agencia NOVA) Sobre gustos y placeres sexuales nunca todo está dicho. Además de los propios cuerpos, se suman a la cama nuevos elementos proporcionantes de placer que, con motivación y una cuota de imaginación, pueden crear un clima de distención y lograr los más placenteros orgasmos.

En ese sentido, hace algunas décadas se crearon en el país diferentes mercados tendientes a satisfacer la necesidad de aquellas personas que no limitan su experiencia sexual al encuentro con el otro. Un mercado que con el tiempo se impuso en una sociedad que acepta al consolador como un escape para los solteros y como un juego para las parejas.

Jorge, es dueño del local Sex-Up en el subsuelo de la Galería San Martin de La Plata y, que desde hace 15 años se encuentra en el rubro, señaló que “la idea de este negocio es brindar a las personas un nivel de placer que sin estos juguetitos no podrían alcanzar”.

Con respecto a los consumidores de juguetes eróticos, destacó que “es muy variada la cantidad de personas de ambos sexos, porque ofrecemos diferentes aparatos con diversas utilidades que van desde el consolador clásico con forma de pene al estimulador anal que vibra”.

“El producto que más se vende son los vibradores, que tienen distintos tamaños, texturas y colores, y pueden otorgar una sensación de satisfacción en cualquier momento, inclusive en un viaje en colectivo sin nesecidad de sacarse la ropa. La vibración llega a la zona erógena de la mujer y ésta puede incluso llegar al orgasmo”, señaló.

Además, el dueño de la única casa de juguetes eróticos de la capital bonaerense explicó que “algunos consoladores son utilizados en relaciones sexuales de pareja a modo de prótesis, bien para alargar el tamaño del pene o para ser utilizado por parejas lesbianas”.

“Hay consoladores que tienen una terminación curva para estimular el punto G o la próstata, diseños dobles que se pueden utilizar simultaneamente para la penetración vaginal y anal y los consoladores de forma cónica para uso en el ano”, señaló el propietario de sex shop.

“También para el sexo en pareja existen consoladores flexibles que vienen pegados a un anillo para pene y consoladores que se ajustan al menton para ser utilizados durante el sexo oral”.

La industria del plástico en Argentina también se hizo eco de esta demanda y se lanzó a competir con el mercado internacional de juguetes eróticos: “Ahora tenemos productos nacionales que tienen una textura símil al pene y que están son muy requeridos por los clientes, cuando antes sólo teníamos juguetes importados”, consideró Jorge.

El sex shop responde a una necesidad de la gente, y por eso no debe ser cuestionado, sobre todo, teniendo en cuenta que en materia de sexo, a veces no alcanza con el cuerpo del otro. Y una ayuda en la cama no se le niega a nadie. (Agencia NOVA)