Tuning de vulvas

Con este título tan extremo quiero llamar vuestra atención. Resulta que en Málaga la sanidad pública recibe peticiones de mujeres para hacerse cirugía en sus genitales exteriores. Unas veces es por motivos justificados: problemas post-parto, molestias, labios desiguales… pero en otros, son peticiones para sentirse más joven, reducir el tamaño de la entrada para la pareja de pene poco grueso o incluso reconstrucciones de himen que den totalmente el pego.

Entiendo que las mujeres quieran estar guapas y bellas, y por ello se depilen, se maquillen, hagan ejercicio, se pongan mascarillas, tomen buenos alimentos… pero eso de tunearse los bajos sólo por estética, pues ya es sacar un poco las cosas de quicio, pero respeto que cualquiera lo haga. Y como hablamos de operaciones que pueden rondar los 2.000 euros, pues no es ninguna chuminada.

Fuente: 20minutos.es

Cunnilingus

Ojalá esté bien escrita la palabra.

Debido a que yo tenía actividad sexual sin penetración mi práctica favorita es el sexo oral. No sé si este sea el motivo, pero me gusta mucho. No desprecio otras prácticas, pero una buena sesión de sexo tiene que incluir un buen sexo oral.

A mí me gusta que empiece desde antes. Todo el juego previo para lograr humedecerme antes de que me toque el sexo. Los besos en las orejas me vuelven loca. Siento una descarga directa a mi clítoris cada que Marco mete su lengua en mi oreja. Pero bueno, todas tenemos preferencias distintas.

El punto es que me gusta tener mis labios vaginales hinchados y mojados antes de que me los toquen. Así siento más todo lo que me hacen. Me gusta que empiece primero rascando con sus uñas mis labios mayores, así como rascando los vellitos y suavemente que meta un dedo entre ellos. Como ya estoy mojada, el movimiento es bastante fácil.

Me encanta que con sus dedos rodee el clítoris o bueno… esa parte de la vulva que lo cubre. Casi siempre con eso se para mi clítoris y se sale de su capuchón. Entonces ya estoy rogando que me chupe.

Para esto se tienen que abrir los labios. Y lo mejor, para mí, es una buena lamida desde abajo hasta mi clítoris. Con la lengua ancha y luego angosta a medida que sube. Y si termina con unos golpecitos en el clítoris es gemido seguro.

Para mí, la clave está en alternar entre chupar, lamer y mordisquear. Y besar los labios como si besara mi boca. Lengua incluída, claro. Los movimientos circulares de la lengua en la entrada de la vagina siempre me hacen desear que la meta, pero si no lo hace es mejor. Me hace desear más.

Claro, el clítoris en el sexo oral es la estrella. Mordidas, chupadas, lamidas, jaladas, todo es bien recibido pero con moderación. No sé si a todas las mujeres les pase pero tanta exitación y estimulación como que lo adormece. Prefiero que me estimule otras partes y sólo cerca del orgasmo que trabaje duro en él, en mi clítoris. El que jale los labios menores y los chupe siempre es rico. Y las metidas de lengua en la vagina en este punto del “trabajito”, ya se sienten como la gloria después de tanto desearlas.

Los dedos juegan un papel importante. Pellizcando, tocando, recorriendo y metiéndose en donde puedan. Aunque duela, a veces es urgente sentir dos dedos abriéndose dentro de mí, entrando y saliendo. Esto, claro, acompañado de la boca de Marco sobre mi clítoris ya buscando mi orgasmo. Es en este punto en que ya no le suelto la cabeza sino hasta que me vengo.

Y luego todo es felicidad.