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Cosas para hacer con tu pareja

1. Miren la puesta de sol juntos.
2. Masajes en la espalda.
3. Escuchen música clásica y abrácense en la oscuridad
4. Beso Francés.
5. Mantener las manos en su espalda, dentro de su playera, sudadera, etc.
6. Susurrarse uno a otro.
7. Cocinar para el otro.
8. Vestirse uno al otro.
9. Desvestirse uno al otro.
10. Besar cada parte de su cuerpo.
11. Sostener sus manos.
12. Dormir juntos (sólo dormir….. no sexo)
13. Acariciarse.
14. Sentarse y conversar solo en ropa interior.
15. Comprar regalos para el otro.
16. Rosas.
17. Encontrar su colonia/perfume favorito y usarlo cada vez que estén juntos.
18. Usar su ropa.
19. Encontrar un bonito y apartado lugar donde acostares a mirar las estrellas.
20. Incienso, velas, aceite, luces bajas, música para gran ternura y sexo.
21. Besarse en cada oportunidad que tengan.
22. No usar ropa interior….. y dejar que El/Ella lo averigüe.
27. Darle besitos tras su cuello.
28. Baños de burbujas.
29. Dar un largo paseo por la playa a medianoche.
31. Escribirse poemas uno al otro.
32. Besar y oler su pelo.
33. Los abrazos son la medicina universal.
34. Solo cuando lo sabes y estas seguro(a) que sabe.
35. Regalar sorpresivamente flores, dulces, poemas, tarjetas, etc.
36. Dile que es la única chica (o) que has querido. No mientas.
37. Usa cada segundo posible en estar juntos.
38. Dile que no tiene que hacer nada que ella no quiera hacer.
39. Mira a sus ojos.
40. Muy suavemente toma su mentón, hazla que te mire a los ojos, dile que la amas y bésala dulcemente.
41. Háblense usando solo el lenguaje del cuerpo y de los ojos.
42. En publico, solo flirtea con tu pareja.
43. Camina tras ella y pon tus manos en sus bolsillos frontales.
44. Pon notas de amor en sus bolsillos, cuando no este mirando.
45. La ropa no es divertida.
46. Cómprale un anillo.
47. Mantén uno de sus sostenes en algún lugar que veas a diario.
48. Caliéntense uno al otro.
49. Lávense uno al otro.
50. DPA (Demostración Pública de Afecto).
51. Toma ventaja de cada momento que estén solos.
52. Dile como respondiste a cada pregunta de matemáticas con su nombre.
53. Dibuja (si puedes).
54. Deja que se siente en tus piernas.
55. Vayan de excursión y campamento a un bosque o a las montañas.
56. Los labios fueron hechos para besar. También las mejillas, el cuello, las manos y los otros dedos.
57. Besa su abdomen.
58. Siempre sostenla de las caderas.
59. A los chicos les gustan las poleras cortas.
60. Llévala a cenar.
61. Spaghetti (viste: La Dama y El Vagabundo?).
62. Sostén su mano, mira fijamente sus ojos, besa su mano y ponla sobre tu corazón.
63. Mientras no sientas sus latidos, no estarás lo suficientemente cerca.
64. Bailar juntos.
65. Sentarse frente a una fogata y hacer el amor.
66. Amo la forma en que una chica me mira después que pone su cabeza en mi regazo.
67. Llévala a la cama.
68. Las camas de agua son divertidas.
69. ¿¿ Te lo imaginas que es ??
70. Escribe nota que deba mirar en un espejo para poder leerla.
71. Rompe cada una de las reglas de las relaciones con tus parientes por ella.
72. Inventa excusas para llamarla cada 5 minutos.
73. No obstante, si estas realmente ocupado, sal a buscarla.
74. Llámala desde el lugar donde vacaciones para decirle que piensas en ella.
75. Recuerda tus sueños y cuéntaselos.
76. Pedalea tu bicicleta 12 kilómetros solo para verla un par de horas.
77. Pedalea de vuelta y llámala.
78. Díganse sus mas profundos secretos y miedos.
79. De alguna forma, incorpóralo(a) a cualquier tipo de religión o grupo que pertenezcas.
80. Se un príncipe encantador con sus padres.
81. Realicen sus fantasías comunes juntos (no necesariamente sexuales)
82. Aparta sus mechones de su cara por ella.
83. Quédate en pie toda la noche pensando o escribiendo 101 formas de ser dulce con ella.
84. Sal con sus amigos(as).
85. Vayan juntos a la iglesia.
86. Llévala a ver una película romántica y recuerda las partes que le gustaron.
87. Abrácense bajo una luna llena de una noche clara.
88. Aprendan del otro y no cometan el mismo error dos veces.
89. Todo el mundo merece una segunda oportunidad.
90. Describe la alegría que sientes al estar con Ella/El.
91. Realmente ámense, o mejor no sigan juntos.
92. Escribe una historia ficticia de como te enamoraste, la conociste, etc. y dásela.
93. Hagan sacrificios uno por el otro.
94. Ámate a ti mismo antes de amar a otro.
95. Aprende a decir cosas dulces en otros idiomas.
96. Dedícale canciones en la radio.
97. Deja que no pase un segundo en que dejes de pensar en Ella/El y asegúrate de que lo sepa.
98. Duérmete conversando con Ella/El por teléfono.
99. Duerman juntos y desnudos.
100. Defiéndela(lo) si alguien habla basuras sobre Ella/El.
101. Nunca olvides el beso de las buenas noches.

Pareja

La relación de pareja es un intercambio continuo entre dos personas, la base de la felicidad está en que ese intercambio sea equilibrado y positivo. Tener la percepción de que se da tanto como se recibe y fomentar la reciprocidad positiva es una buena receta para hacer de una relación una fuente inagotable de satisfacciones.

Vivir en pareja no es nada sencillo si se tiene en cuenta que sobre ella revierten los problemas cotidianos: facturas, educación de los niños, tareas domésticas,… la pareja debe sobrevivir a los problemas que genera su convivencia, y otros que, siendo ajenos a la relación, les afectan. El trabajo, el estrés y la rutina a veces provocan que la pareja deje de disfrutar de sus ratos libres.

Para mejorar la relación de pareja se debe empezar por compartir actividades que son agradables para los dos, de esta forma se hace más estable y satisfactoria una relación, contrarrestando así los sinsabores de cada día y ayudando a que la rutina no destruya la pareja.

Aún así, y siendo cierto que la pareja necesita de un tiempo de ocio compartido, todo adulto necesita también de un tiempo para sí. La pareja como tal necesita de un tiempo libre para fomentar la relación, donde gocen de una intimidad y se relajen. Y aquí radica uno de los problemas de muchas parejas. Hay personas que no entienden que su pareja desee estar y pueda disfrutar sin él o ella.

La mayoría de personas son capaces de comprometerse y de establecer relaciones amorosas duraderas, sin embargo, otras, y a pesar de que se sienten solas ven en una relación una amenaza, igualando el compromiso a la pérdida de libertad.

El camino hacia una relación de pareja satisfactoria no es fácil, más si le agregamos la carga de las complicaciones de todos los días. La sucesión de días iguales, el hecho de cumplir siempre con los mismos horarios y costumbres pueden transformar una pareja en una relación aburrida. Sin embargo existen alternativas a la hora de salir adelante; hay maneras de evitar el tedio e insuflarle “nuevos aires” a la pareja.

Una relación que no se cuida, se empobrece y puede ser atacada por el desencanto, el aburrimiento, la expectativa defraudada… sólo es cuestión de poner en marcha el ingenio y la imaginación y darse permiso para jugar y sorprenderse.

La convivencia es difícil, pero también la no convivencia. En esta vida las cosas no son fáciles. Cuando queremos hacerlas fáciles, lo que conseguimos es convertirlas en algo todavía más difícil, porque terminamos haciéndolas como no son. El único aliciente para hacer las cosas más fáciles es el amor; no solamente en las relaciones de pareja, sino en todo.

Los pilares sobre los que se sustenta una relación son la ternura, la seguridad y el reconocimiento del otro. Cuando uno de los dos no se compromete, la relación ya no es persona a persona, sino cuerpo a cuerpo y los tres pilares desaparecen. Una relación persona a persona es atractiva, llena de ilusiones, aunque sea algunas veces muy dura. Sin embargo, una relación cuerpo a cuerpo termina siempre por aburrir y provoca el deseo de buscar otros cuerpos, aunque no siempre se haga.

Hay muchas formas de dar gratificaciones: simples sonrisas, escuchar atentamente, detalles, abrazos inesperados, son pequeñas cosas que agradan y refuerzan los lazos de afecto que unen a la pareja.

La banda elastica

Vamos a hacer un experimento. Coge una goma elástica grandecita, que tenga mucha holgura y elasticidad, y ponla de forma que los dos dedos índice de tus manos queden dentro de ella, quedando los otros 8 dedos y el resto de cada mano fuera de la goma. ¿Ya? Pues cada dedo simboliza uno de los miembros de la pareja, y en todas las relaciones existe algo similar a la goma que vamos a utilizar para nuestro experimento. Ahora veamos el efecto que ejerce la goma en diferentes situaciones de la relación de pareja.

En una relación seria, en donde ambos miembros se enamoran con fuerza y en donde la relación de pareja “promete”, suele haber un inicio muy intenso. Un inicio de absoluta exclusividad, desapareciendo casi por completo el resto de las personas y el mundo en general. Los dos componentes quieren estar juntos a todas horas, sin que haya casi ningún límite entre ellos y apareciendo todo tipo de límites entre la pareja y el resto del mundo. En este caso los dos dedos están pegaditos, muy juntitos, casi casi están fusionados. Así la goma no ejerce fuerza de ningún tipo, queda colgada de ellos, sin más. Los dos miembros son felices así, y no hay nada que les empuje a otra cosa.

Si la pareja se mantiene, con el tiempo esto cambia. Uno de los miembros se va separando poco a poco del otro, necesitando un poco de espacio y algo más de independencia. Este pequeño cambio tampoco suele conllevar grandes problemas; uno de los dedos se separa un poquito del otro, sin que la goma ejerza ningún tipo de fuerza. La goma tiene cierta holgura antes de empezar a estirarse, hay cierto “margen de maniobra”.

Las dificultades llegan después. Siempre llega el momento en el que uno de los miembros necesita más espacio, más autonomía y más independencia de lo que la holgura de la goma le permite. Aunque suele ser algo que sucede con más frecuencia en los hombres, cada vez hay más mujeres que se encuentran en esta misma situación. Uno de los dedos se va separando cada vez más del otro, llegando el momento en que empieza a estirar la goma.

Esta goma no tiene nada de malo, es un elemento natural de las buenas relaciones de pareja, y su función es hacer que el miembro vuelva con fuerza junto a su pareja después de un alejamiento mayor de lo habitual. Vamos, que cuando uno de los cónyuges necesita más espacio e independencia, estira con intensidad la goma elástica en dicha búsqueda, y tras encontrar y disfrutar de ese espacio, y debido a la fuerza ejercida por la goma, éste vuelve con más fuerza que antes junto a su pareja, disfrutando de la intimidad y complicidad que su relación le proporciona.

El problema surge cuando el otro cónyuge no permite el desarrollo natural del efecto de la goma elástica. Supongamos que el dedo A quiere alejarse temporalmente del dedo B. El dedo A inicia su alejamiento, pero el dedo B, al ver que su compañero se aleja, le sigue sin que el dedo A pueda separase lo suficiente como para que la goma pueda ejercer en algún momento su fuerza de atracción. El dedo A da vueltas de un lado al otro, buscando su espacio, su autonomía, pero el dedo B le sigue vaya donde vaya, anulando por completo la utilidad de la goma elástica.

El dedo B puede creer que su forma de actuar es la correcta, ya que por un lado da a su pareja el espacio que ofrece la holgura de la goma antes de estirarse, y por otro lado no impide a su compañero que se mueva, no le para los pies en la búsqueda de su espacio, simplemente le sigue. El dedo A en cambio va a sentirse agobiado, asfixiado, saturado y cansado de sentir a su pareja cerca en todo momento, aunque no pare de moverse. Y todo por no permitir que la goma ejerza su efecto sobre el dedo A en su búsqueda de independencia.

Si quieres que tu relación sea satisfactoria y beneficiosa, y sobre todo si quieres que tu pareja sea feliz y no quieres perderla, tienes que permitir que se aleje cuando así lo desee. Que la goma elástica ejerza su efecto es necesario, y así tu pareja volverá con mucha más fuerza y más entregada y volcada en vosotros. Disfruta de tu pareja en vuestros momentos de intimidad, pero permite y apoya a tu pareja cuando busque su espacio. Y aprovecha esos momentos para disfrutar del tuyo, que también tienes que cuidar tanto tu espacio como el resto de los gajos de tu mandarina.

Ah, y estad tranquilos por la vuelta de vuestra pareja; que la goma elástica es un elemento presente en todas las relaciones de pareja duraderas, ¡y no se rompe nunca! Lo que se rompen son muchas relaciones por anular por completo y para siempre la utilidad de la goma elástica.

¿La infidelidad es mala?

- Una relación externa a la pareja permite comprender que se quiere realmente al cónyuge y saber mejor por qué.

- Un amante puede hacernos ver cosas que ignorábamos sobre los hombres y las mujeres, en beneficio de nuestra relación con nuestro cónyuge.
(Dr. Patrick Blachere, psiquiatra y sexólogo)

De dificultad a problemón

Estaba leyendo un artículo por internet, muy interesante por cierto, y he querido compartir con vosotros un fragmento del mismo. Allá va:

Las parejas que se quieren pueden cometer grandes errores. Uno de ellos, y de los más graves, es que creen que con quererse es suficiente y que, en cualquier caso, será el paso del tiempo quien se encargue de pulir los detalles. Si algo no funciona, piensan que con dejar pasar el tiempo se conseguirá el remedio. Lo dicho, gran error. Por el contrario, los días pueden acabar convirtiendo en problema lo que apenas era una dificultad, un pequeño contratiempo por prisas, nervios, inexperiencia o exceso de pasión.

La solución hubiera sido sencilla, se trataba sólo de decir algo el primer día. No dejar la situación rodeada de silencio. Que luego los silencios crecen. Y, como todos se supone que sabemos, es más fácil hablar de lo sencillo que de lo complejo.

No era necesario esperar para poder permitirnos decir las cosas que consideramos mejorables. En realidad, casi siempre, esos primeros reproches si sabemos afrontarlos en vez de evitarlos, se convierten en una vacuna. A partir de ahí sólo queda mejorar.
(Carlos de la Cruz, psicólogo y sexólogo)

Facturas

Imagina que tenes una cuenta común con tu pareja. Él decide comprar un auto nuevo con vuestro dinero común, sin contar contigo y sin que para ti hubiese una necesidad apremiante. A ti no te ha gustado la decisión lo más mínimo. Estás molesta y resentida. Decisión que tomas: De vez en cuando te permites el capricho de irte de compras y pagar con la tarjeta de la cuenta común. Y vas pasándole las facturas a tu pareja; un día unos pantalones, otro día unas camisetas, otro día un vibrador…

Algo similar sucede muchas veces en las relaciones de pareja, pero no con un tema tan concreto y claro, sino de forma más simbólica y etérea. Yo hago algo que a mi pareja le molesta especialmente, y ella está un tiempo limitado pasándome pequeñas facturas. Ejemplos:

1.- Viernes noche, tengo cena con los amigos, “sólo chicos”. Mi novia se queda en casa aburrida porque no tiene plan. Llego a las 6 de la mañana, con una borrachera interesante, y debido a mi lamentable estado despierto a mi novia al irme a la cama. A mi novia todo esto no le ha gustado un pelo. Resultado: El día siguiente toca sufrir las facturas. Música a tope por la mañana, cara de muy pocos amigos, un triste y seco “pico” de buenos días, un “hueles a alcohol que echas para atrás” acompañado de un empujón bastante desagradable… Nada chico, no te esfuerces; no hay nada que hacer, la vas a tener de morros hasta media tarde. Y no esperes que te explique nada, su respuesta va a ser: “A mi no me pasa nada“. Dale tiempo; está resentida.

2.- Tienes una aventurilla con una compañera de la oficina. Mientras tu pareja no se entere, tu “canita al aire” no tendrá ningún efecto negativo en tu relación, no trascenderá lo más mínimo. Pero tu escasa discreción hace que una amiga de tu novia os vea en el parque comiéndoos los morros, y como hay algunas personas que no entienden eso de “no debemos meternos en relación ajena”, y tienen complejo de “vengador justiciero”, acaba por decírselo a tu novia y hacerle el favor de su vida: destrozar su relación y su bienestar emocional. Si después de hablar con tu pareja conseguís superarlo, puede que esa crisis sea beneficiosa a largo plazo, puede que llegue a ser incluso enriquecedora. Pero prepárate para el porrón de facturas que tu novia te va a pasar. Para empezar olvídate del sexo en los próximos meses, luego asume que tu pareja va a tomar el papel de víctima y a ti te tocará el de verdugo durante un tiempo considerable, y para acabar prepárate para la buena dosis de reproches y ataques que te va a tocar aguantar. Y no te quejes, que la culpa es tuya; si hubieras sido más discreto…

Hay muchas otras situaciones en las que pasamos facturas a nuestra pareja. Si te toca sufrirlas, ten paciencia y vete recogiéndolas con resignación; el enfrentamiento con él/ella puede que tenga peores consecuencias. Si te ha molestado algo que ha hecho tu pareja y le estás pasando unas facturillas, ten piedad; seguro que no ha sido para tanto. Y si eres la amiga bocazas que quiere hacer “un favor” a su amiga diciéndole algo que le va a destrozar: preocúpate de tus asuntos bonita, y deja que cada pareja y cada persona gestione sus asuntos como crea conveniente.

Decir que NO!

CASO 1:

- ELLA: Cariño, ¿me puedes hacer un favor?
- ÉL: ¿Qué favor?
- ÉLLA: Es que tengo que ir al centro comercial a comprar una cosa, ¿me puedes acercar en coche? Es que coger el autobús me da una pereza…
- ÉL: Bueno…

Esta conversación, que está llena de asertividad, puede parecer que está bien llevada en todos los aspectos. Pero no es así por un pequeño detalle: a él no le apetece una mierda llevar a su pareja al centro comercial. Ella actúa con una perfección absoluta, pidiendo un favor a su pareja con total asertividad, sin ningún tipo de exigencia y explicando claramente sus razones. Pero él se equivoca.

Él, que no le apetece nada hacer dicho favor a su pareja, tiene todo el derecho a decir que NO. Y no sólo tiene el derecho, sino que debería decirlo. Con asertividad y tranquilidad, pero con firmeza y claridad. De esta forma hará un valioso ejercicio de responsabilidad, autenticidad y madurez. Podría ser algo así:
- Jo cari, ya lo siento, pero es que no me apetece nada.

A esta respuesta se puede añadir una explicación más extensa (algo no imprescindible):
- Es que he tenido un día muy duro en el trabajo, y acabo de llegar a casa y me gustaría descansar.

También se puede añadir una propuesta, una alternativa (tampoco imprescindible):
- ¿Qué te parece si vamos mañana? Es que mañana sábado tengo todo el día libre y a así vamos con más tiempo.

El caso está más que claro. Ella no tiene ningún derecho a enfadarse con él, ya que él ha sido sincero y fiel a sus deseos, y ella puede irse solita al centro comercial si tanto le apetece. Mejor eso que llevarla en coche y luego pasarle unas cuantas facturas por ello, ¿no? Además, que él no es taxista de nadie…

CASO 2:

- ELLA: Cari, ¿me podrías hacer un favor?
- ÉL: ¿Qué favor?
- Es que mañana tengo que ir al ginecólogo a hacerme varias pruebas, y me da bastante miedo. ¿Me acompañas?
- ¡Qué dices! Ni de palo; para un día que no trabajo, lo voy a perder acompañándote al ginecólogo…

Aquí, él sí que sabe decir “no”, lo que falla en este chico es que parece que no sabe decir que “sí”. Si realmente quieres a tu pareja, ella lo está pasando mal por su cita con el ginecólogo, y te demuestra lo importante que eres para ella pidiendo tu compañía y apoyo en un momento que ella considera que va a ser duro… no entiendo la negativa. Porque si no es en esta ocasión, ¿cuándo vas a decir “sí” a un favor que te pidan?

En muchas ocasiones puede que físicamente no nos apetezca hacer un favor. Puede que estemos cansados, que no nos guste la actividad a realizar, o que simplemente nos de pereza. Pero hay dos razones que pueden motivarnos a decir “sí”, que en la mayoría de las ocasiones van unidas:
- Nuestro perjuicio por realizar dicho favor es mucho menor que el perjuicio que sufriría la otra persona con nuestra negativa.
- Es tan importante para mi pareja que le haga el favor, que deseo realmente hacerlo por el simple hecho de verla feliz.

Me parece que en este caso el hecho de ir al ginecólogo es lo suficientemente importante para ella como para que él disfrute haciendo un pequeño esfuerzo, ¿no?

Tenemos que aprender a decir “no” cuando no nos apetezca hacer algo, expresando sinceramente nuestras preferencias y opiniones, valorándonos y teniéndonos en cuenta a nosotros mismos. De esta forma daremos importancia a nuestros deseos, seremos fieles a nosotros mismos y demostraremos a nuestra pareja que nuestras preferencias también son importantes.

Pero antes de decir “no”, también es importante un profundo trabajo de empatía y comprensión. Ponte en el lugar del otro, piensa en los perjuicios de tu posible negativa, y valora con la máxima objetividad las consecuencias del decir “no” y del decir “sí”. De esta forma diremos “sí” cuando lo consideremos adecuado, pero manteniendo vigente en todo momento la posibilidad de decir “no”.

Decir “no” sin sentirnos culpables, y gestionar el “sí” con generosidad tanto para el otro como para uno mismo, son habilidades sociales básicas que todos deberíamos madurar. ¡Ánimo!