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MITOS SOBRE EL TAMAÑO DEL PENE

Mito 1
El tamaño del pene de un hombre, puede calcularse por el tamaño de sus manos o sus pies.
El pene es un órgano cilíndrico, compuesto en su mayoría por tejido eréctil. Durante la excitación sexual este tejido se ingurgita de sangre, poniendo erecto y duro el pene. En el adulto, el pene promedio, en estado de flaccidez, tiene una extensión en longitud que oscila entre los 5 cm y los 10 cm. Algo más de 2,5 cm de diámetro y alrededor de 8 cm de circunferencia. Por supuesto, el tamaño varía de hombre en hombre y de situación en situación. En estado de erección, el pene promedio mide de 13 a 16 cm de longitud, con un diámetro de no más de 4 cm y alrededor de 10 a 11 cm de circunferencia. Nuevamente. El tamaño varía de hombre en hombre. Estando en estado de flaccidez, no será lo mismo medir el pene en ambientes templados o cálidos, que en ambientes húmedos y fríos. Los tejidos genitales tienden a encogerse con el frío, y a dilatarse con el calor. La obsesiva preocupación por el tamaño, lleva a los hombres jóvenes a consultar a especialistas en endocrinología o urología y abandonar prácticas deportivas, por el temor a ser vistos y comparados en vestuarios. Ignoran, la mayoría de las veces, que en esos ambientes, fríos de temperatura, se provoca una disminución significativa del tamaño. Además, los genitales son sensibles (diríamos que “tienen vergüenza”) a la exposición frente a los demás, a la mirada de otros. Los jóvenes toman literalmente estos cambios, ignorando que son producto de situaciones absolutamente fisiológicas y normales. Hay muy poca relación entre el tamaño de un pene fláccido y su tamaño cuando está en estado de erección. Y existe aún una menor relación entre el tamaño del pene y el tamaño del cuerpo, o determinadas zonas de él, como son las manos o los pies.

Mito 2
El pene grande es importante para la gratificación y el placer de una mujer.
La creencia de que un pene grande es lo que proporciona la satisfacción sexual de una mujer, se encuentra muy extendida y es la responsable de disminuciones sensibles de la autoestima de la gente jóven, inhibiciones sociales importantes y angustias y preocupaciones que se extienden por años. Es difícil hacerle entender a un jóven, que las mujeres no se fijan en el tamaño o aspecto de los genitales. Que ellas valorizan mucho más, el modo, las diferentes maneras de acercarse, de ser acariciadas, de ser atendidas. Y además, que la satisfacción y el orgasmo de una mujer, no están relacionados con el tamaño o forma peneana, porque la vagina carece de terminaciones nerviosas. Toda la sensibilidad femenina, tiene que ver con el clítoris, que -a diferencia de lo que creen la mayoría de las personas- no es un -órgano pequeño que asoma su punta en la parte superior de la entrada de la vagina, sino que se extiende por dentro de los genitales femeninos, asomándose, haciéndo relieve cuando se encuentra lleno de sangre, en la excitación femenina, sobre el techo del conducto vaginal. Esa es la parte principal, que roza el pene cuando es introducido. La naturaleza es sabia y, como trato de explicarlo, penes cortos y delgados o penes largos y gruesos, terminan rozando esta parte sensible sobre la vagina, produciendo la excitación sexual y el orgasmo femenino. El tamaño peneano, está determinado por la herencia. Son muy escasos los hombres que presentan detención en el desarrollo peneano por una falla hormonal.

Mito 3
El hombre con un pene grande, es más potente sexualmente que el hombre con uno pequeño. Los hombres suelen preocuparse en demasía, por el tamaño de su pene, debido a que las experiencias de la niñez y la adolescencia, así los han condicionado, asociando tamaño con “masculinidad”, “fuerza”, “valentía”, “coraje” y un sinfín de atributos. Un muchacho que crezca con estos conceptos, puede creer que para ser feliz sexualmente o para hacer feliz a una mujer, tiene que poseer un pene, cuanto más grande, mejor. Y sabemos que el tamaño peneano, no tiene nada que ver con la satisfacción sexual de la compañera. Curiosamente, y aunque parezca mentira, muchas mujeres comparten con los hombres estas ideas erróneas. Es más que obvio, que muchas afecciones endócrinas ocurridas durante la niñez, puden afectar el desarrollo de los genitales. La hormona androgénica Testosterona, produce crecimiento del pene, estando ese crecimiento, ubicado entre los 11 y los 14 años de edad. La satisfacción orgásmica masculina, no se encuentra afectada por tamaño peneano alguno; creer que un hombre es más potente que otro por el hecho de tener cm de más en su pene, no tiene ningún basamento científico.

Las razones del sexo

Hoy queremos traer a colación un curioso estudio, publicado en agosto de este año por la Universidad de Tejas, donde, según los autores, se presenta la lista más amplia de razones por las que la gente tiene sexo. La lista se refiere a las razones aducidas por jóvenes universitarios blancos de Estados Unidos. La investigación es interesante y entretenida, sin embargo, nosotros tenemos nuestras dudas sobre la validez científica de este tipo de estudios centrados en población universitaria, especialmente por lo limitado de la muestra.

En la primera fase del estudio, los investigadores pidieron a 444 estudiantes universitarios que hicieran una lista de todas las razones que se les ocurrieran para tener coito. Los investigadores recopilaron los resultados y los agruparon en una lista de 237. Entonces procedieron a preguntar a otros 1500 estudiantes que consideraran cada razón e indicaran si respondía a la motivación existente detrás de todas sus experiencias sexuales, muchas de ellas, algunas o ninguna.

Entre los resultados, los investigadores presentaron las 237 razones listadas por hombres y mujeres. Tras analizar las respuestas, formaron 4 grandes categorías: Razones físicas, emocionales, por conseguir una meta o por inseguridad. Supuestamente, de las 25 razones más comunes para tener sexo, 20 de ellas eran las mismas, tanto para hombres como para mujeres −aunque en un orden distinto−. Y, tan sólo estas 6, de las 50 razones principales, resultaron idénticas en hombres y mujeres:

  • Por sentir atracción hacia la otra persona.
  • Por excitación y necesidad de liberar dicha excitación.
  • Por sentirme caliente.
  • Por la excitación de la aventura.
  • Porque la otra persona me deseaba.
  • Porque quería intentar nuevas técnicas o posturas.

En términos generales, la tendencia de los hombres fue dar más razones que tenían que ver con la apariencia física−“la otra persona tenía un cuerpo deseable”−. Asimismo, ofrecieron un mayor número de razones relacionadas con su deseo de experiencias sexuales consideradas como “meras oportunidades” −“la persona estaba disponible”; “quería aumentar mi número de parejas sexuales”…−.

En tanto que las mujeres ofrecían más razones emocionales para tener sexo −“deseaba expresar mi amor por la otra persona”−. Sin embargo, los hombres tendieron a decir que deseaban complacer a su pareja más que lo hicieron las mujeres. Los hombres ofrecieron como razón la consecución del orgasmo, mucho más que lo hicieron las mujeres…

¿Podrías hacer una lista de las razones principales que te han motivado a tener a tener sexo a lo largo de tu vida? ¿Te atreves a imaginar que ha motivado a otras personas a tener sexo contigo? ¿Crees que hay diferencias significativas entre las razones que pueden motivar a hombres y mujeres para tener sexo? ¿De las seis razones del estudio con cuales te identificas más?